sábado, 9 de julio de 2011

La revancha



ayer pude ser,
fuente de tu sed,
cobija de tu soledad,
manzana de tu hambre,
y sin embargo fui,
un impulso preso,
condenado a muerte,
incansable lucha doble,
conteniendo el látigo de tu deseo,
ganas petrificadas,
de lealtad y revancha,
cansancio satisfecho de la resistencia,
lamento visceral de haberte rechazado,
encontrando lo posible de mi fuerza,
sinónima, humana, anómala,
hallándome a mi misma,
entre abandono y dominio,
hoy… me aplazo una vez más.


viernes, 4 de febrero de 2011

Carta a un hermano sobre el amor ignorante.



El amor puede ser superficial , profundo y sincero. Ser duradero aún cuando se ignoran infinidad de cosas sobre una persona que nos es querida.

Me dí cuenta que mientras que siempre hiciste parte de mi vida, yo ignoraba gran parte de la tuya. No sé cómo el amor puede durar tanto, como embalsamado en la ignorancia de la historia del otro. Siempre te quise, siempre te he querido, y siempre te querré, pero hoy mi amor por ti es más rico, menos desnutrido de tu historia.

Fue un gran placer pasar la tarde con tu papá. Yo, impertinente, quise saber cosas del pasado que él me relató con gran generosidad. En algún momento sentí que aquel hombre sabio, tal vez el mejor psicoanalista que haya producido este país, estaba allí recostado en el diván, hablando de su historia y yo, sentada a su lado escuchándolo, observándolo, como si fuese un chiste de la vida…

Una vez terminó su relato, me preguntó qué opinaba.

Qué podría opinar yo? Sólo pude decir que ahora entiendo de dónde salió ese hombre que conozco desde que tengo memoria y que transpira amor.

Lo vi bien, pleno, contento, preocupado por ti. Con ganas de tenerte cerca pero feliz de saberte feliz. Espero que la percepción sea correcta. Intuyo que así es.

Pienso que tú siempre estás donde está el amor… y más allá, creo que donde tú estás hay amor. Es tu lugar en el mundo.

Lo abracé y lo besé queriendo ser tú. Espero que lo haya sentido.

Así, te dejo un pedacito de un momento en el que estuviste en permanencia entre nosotros y en los labios de ese hombre que te ama intensamente.

Te abrazo en la distancia.